Síndrome de la cintilla iliotibial

El síndrome de la cintilla iliotibial es una patología muy común que pueden sufrir corredores y ciclistas. El síndrome suele conocerse como “la rodilla del corredor”. Se identifica por una dolencia progresiva en la zona de la cadera, muslo y rodilla. Como es común adquirir esta afección, es necesario reconocer los síntomas, causas y tratamientos para prevenir la degeneración del cuerpo.

Cintilla iliotibial

La cintilla iliotibial es el tejido muscular que va desde la nalga hasta la tibia, pasando por la parte exterior del muslo. Esta se encarga de la conexión entre los músculos de la cadera y la rodilla. Así mismo, es la encargada de la estabilización lateral de la articulación de la rodilla y la rótula.

Cintilla iliotibial

Cuando se practica diariamente deportes como carreras o ciclismo, se genera fricción y fatiga por sobrecarga en la cintilla iliotibial. Esto produce inflación desde la zona superior de las caderas hasta la zona externa del muslo. La lesión atraviesa la parte superior de la tibia y la zona externa de la rodilla.

En general, la afección de la cintilla iliotibial ocurre por un excesivo uso de la cintilla iliotibial. De modo que el dolor incrementa especialmente en prácticas deportivas cuando el talón golpea el suelo.

Síntomas de la cintilla iliotibial

La recurrente inflamación de la cintilla iliotibial genera un dolor progresivo, desde la cadera hasta la rodilla. Dicho dolor se manifestará al ejercitarse, independientemente del ritmo de la carrera, lo cual resulta preocupante para el atleta.

El cuadro clínico, que muestran las personas que presentan esta dolencia, contempla los siguientes síntomas:

  • Dolor que aparece principalmente al realizar ejercicios, dígase correr, trotar, subir o bajar escaleras. Este dolor puede atenuarse cuando se descansa.
  • Inflamación y dolor en la parte de la cadera, rodilla y glúteos.
  • Dolor al hacer presión sobre la cadera, la cara lateral del muslo y la rodilla.

En caso de presentar estos síntomas, es necesario que se consulte prontamente a un especialista. Es importante no ignorar los síntomas, ya que la inflamación continuara hasta disminuir el rango de movimiento de la rodilla. Una vez alcanzado cierto grado de severidad, el dolor permanecerá, aun a pesar de la disminución de la actividad física.

Causas del síndrome de la cintilla Iliotibial

La causa de este síndrome es multifactorial. Puede resultar de la combinación de malos hábitos de entrenamiento, poca flexibilidad muscular y desequilibrios mecánicos en el cuerpo.

Los principales factores que predisponen esta dolencia contemplan:

  • Periódica fricción de la cintilla iliotibial con el cóndilo femoral externo.
  • La recurrente presión que ejerce la banda sobre el hueso al ejercitarse, lo cual puede resultar en una bursitis.
  • La pronación excesiva del retropié.
  • Tener piernas arqueadas.
  • Problemas de anatomía, como diferencias en la longitud de las piernas.
  • El uso de zapatillas inadecuadas.
  • Mala postura.
  • Deficientes técnicas de carrera.

Prevención del síndrome de la cintilla iliotibial

Un mito común es la creencia de que, al sentir las primeras dolencias, se tienen que parar las practicas deportivas. Sin embargo, si se cuenta con entrenadores y profesionales capacitados, se puede seguir ejerciendo el deporte, bajo supervisión y tratamiento.

Síntomas del síndrome de la cintilla Iliotibial

Para prevenir esta lesión es importante mantener la flexibilidad y fuerza en la parte baja de la espalda, caderas, rodillas y músculos de las piernas. En general, un diagnóstico temprano de la lesión permitirá abordar los tratamientos oportunos para una pronta rehabilitación. Sin embargo, se puede hacer lo siguiente para prevenir la cintilla iliotibial:

  • Acudir al Podólogo para comprobar si requieres el uso de zapatillas compensadoras.
  • Cambiar zapatillas cuando estas hayan cumplido su ciclo de vida.
  • Conocer los requerimientos para ejercitarse, según la superficie o terreno en el que se va a practicar.
  • Realizar ejercicios para potenciar los cuádriceps.
  • Realizar estiramientos de la banda Iliotibial.
  • Asesoramiento al entrenar.

Es importante evitar errores de entrenamiento, ya que pueden hacer que corredores desarrollen síntomas del síndrome de la banda iliotibial. Por ejemplo, correr mucho en terrenos o superficies que dificulten estabilizar la rodilla.

Las carreteras inclinadas, así como caminos cuesta abajo, generan estrés en la banda iliotibial. Una pierna siempre está cuesta abajo en comparación con la otra, y la pelvis debe inclinarse para acomodar la actividad. El efecto en el cuerpo es el mismo que tener una discrepancia entre las piernas.

Tratamiento del síndrome de la cintilla iliotibial

El tratamiento del síndrome de la cintilla iliotibial debe llevarse a cabo estrictamente bajo supervisión especialista. La recuperación de esta lesión puede contemplar la administración de fármacos, rehabilitación, e inclusive intervención quirúrgica.

Para llevar a cabo el tratamiento apropiado, es necesario diagnosticar cuales fueron los factores que propiciaron la inflamación. Al acudir a un especialista, este realizara estudios pertinentes tal como el análisis biomecánico o el estudio de la pisada.

Posterior a la identificación del origen de la afección, se controla o alivia la inflamación. Esto mediante fármacos, masajes terapéuticos, crioterapia y ultrasonidos, que deben ser realizados por un fisioterapeuta.

Una vez conseguido el alivio de la inflamación, es necesario llevar a cabo los ejercicios de rehabilitación. Estos ejercicios están encargados de potenciar la pierna, por ejemplo, con ejercicios de flexo-extensión.

Ejercicios para el síndrome de la cintilla Iliotibial

A pesar de que el tratamiento y la rehabilitación debe llevarse a cabo bajo la tutela de un especialista. Existen varios ejercicios sencillos que puedes realizar para aliviar los síntomas, tales como:

  • Extensión de cuádriceps. Este se puede realizar en máquina, con o sin peso, el ejercicio consiste en estirar la pierna hacia adelante y subirla sin alcanzar su extensión completa, se mantiene la posición por 3 segundos en alto y luego se baja nuevamente.
  • Extensión de la rodilla.  Este ejercicio se realiza recostados sobre el suelo, debemos tener las piernas estiradas y estando acostados, doblamos la rodilla y la elevamos hacia arriba manteniéndola durante 3 segundos.
  • Patada lateral y patada al frente. Este ejercicio también se realiza recostados en el suelo. Debe realizarse tumbados sobre un costado, colocándote sobre un antebrazo y con las piernas una encima de la otra. Las rodillas deben doblarse formando un ángulo de 90 grados. Apoyarse en una superficie firme, la pierna lesionada la llevamos adelante. Luego contraemos el cuádriceps y nos mantenemos ahí durante 3 segundos.
  • Curl de pierna. Para realizar este ejercicio debemos estar estirados en el suelo boca abajo. Una vez así, doblamos la rodilla hasta que los talones toquen el glúteo y mantenemos la posición durante 3 segundos.
  • Puente. Este ejercicio permite potenciar los músculos para fortalecer la cadera. Para realizarlo, nos recostamos en el suelo boca arriba con las rodillas flexionadas. Los pies deben apoyarse en el suelo a la anchura de la cadera. Una vez en esta posición, elevamos la pelvis hasta quedar apoyados sobre los hombros y pies. Es importante contraer los músculos abdominales y elevar la cadera del suelo, hasta que la cadera esté en línea con las rodillas y los hombros.
  • Estiramientos por separación de la pierna afectada mediante el uso de una banda.

Conclusiones

Si eres un aficionado al deporte que ejerce presión constantemente sobre la rodilla, es importante estar atento a estos síntomas. El reconocimiento temprano de esta dolencia permite tomar medidas preventivas para aliviar la inflamación. Es importante recurrir al especialista médico que diagnosticará y tratará su caso de ser necesario.